Alfombra para el dormitorio: medidas y colocación según la cama
Lo importante no es lo que queda debajo de la cama, sino lo que pisas al levantarte
En el salón, la alfombra organiza el espacio. En el dormitorio tiene un trabajo más íntimo: que el primer paso de la mañana sea sobre algo cálido y no sobre un suelo frío. Por eso la pregunta clave no es cuánto mide la habitación, sino cuánta alfombra asoma a cada lado de la cama. Una pieza enorme escondida casi entera bajo el colchón no cumple esa función, y una pequeña a los pies tampoco. Aquí tienes las medidas que funcionan para cada ancho de cama y las alternativas cuando el dormitorio es pequeño.
La regla de los 50 centímetros
La referencia más útil es sencilla: la alfombra debería sobresalir entre 50 y 70 cm por cada lateral de la cama. Es la distancia justa para apoyar los dos pies al sentarte en el borde y dar un paso sin tocar el suelo. Por debajo de 40 cm la alfombra se ve como un recorte; por encima de 80 cm empieza a invadir la zona de paso o a chocar con el armario.
La otra medida importante es por dónde empieza. Lo habitual es colocarla en perpendicular a la cama, arrancando unos 40-50 cm por debajo del cabecero, justo delante de las mesillas. Así las mesillas quedan apoyadas en el suelo, sin cojear sobre el borde, y la mayor parte de la alfombra queda donde se pisa.
Medida de alfombra recomendada según el ancho de la cama
| Cama | Alfombra bajo la cama | Alternativa con dos alfombras laterales | Precio orientativo (bajo la cama) |
|---|---|---|---|
| 90 cm (individual) | 140x200 cm | Una sola de 70x140 cm en el lado de salida | 50-150 € |
| 135 cm | 170x240 cm | Dos de 70x140 cm | 90-250 € |
| 150 cm | 200x300 cm | Dos de 80x150 cm | 120-350 € |
| 180 cm | 240x340 cm | Dos de 80x200 cm | 200-600 € |
| 200 cm | 250x350 cm | Dos de 90x200 cm | 250-750 € |
Las tres formas de colocarla
- Una grande bajo la cama: la más envolvente y la que mejor viste la habitación. Pide un dormitorio con al menos 60-70 cm de paso libre alrededor de la cama. Es la opción que da sensación de hotel.
- Dos alfombras estrechas a los lados: ideal en dormitorios pequeños o cuando la cama está pegada a un armario. Cumplen exactamente la función práctica, cuestan menos y se lavan con facilidad. Conviene que sean iguales y queden alineadas a la misma altura.
- Una sola a los pies o en el lado de salida: útil en habitaciones infantiles, dormitorios juveniles con cama de 90 o cuando la cama está contra la pared. Si la pones a los pies, que sea algo más ancha que la cama para que no parezca un felpudo.
Si te interesa la lógica de medidas aplicada al salón, donde las reglas cambian por el sofá y la mesa de centro, la tienes en nuestra guía para elegir alfombra de salón.
Materiales: aquí manda el tacto
El dormitorio es la estancia con menos tránsito de la casa, así que puedes permitirte fibras que en un salón familiar serían poco prácticas.
- Lana: la más agradable al pie descalzo, cálida en invierno y fresca en verano porque regula la humedad. En pelo medio es la apuesta segura para un dormitorio principal.
- Algodón: ligero, lavable y suave. Muy buena elección para alfombras laterales, que son las que más se ensucian con el uso diario.
- Pelo largo: en el dormitorio sí tiene sentido. Aporta mucha sensación de confort, y el poco tránsito evita que se apelmace pronto. Pide aspirador sin cepillo giratorio.
- Viscosa: su brillo luce en un dormitorio más que en ningún otro sitio, y aquí no sufre tanto. Aun así, cuidado con el vaso de agua de la mesilla: se mancha con facilidad.
- Yute y sisal: muy bonitos visualmente, pero ásperos para pies descalzos. Mejor mezclados con lana o reservados para otras zonas.
Una alfombra lateral pequeña sin base antideslizante es de los objetos que más resbalones provoca en casa, sobre todo al levantarse de noche. Ponle siempre una base de malla o elige modelos con reverso antideslizante. Y fíjate en el grosor: si la alfombra es gruesa y la puerta del dormitorio abre hacia dentro, comprueba antes que la hoja pasa por encima sin rozar, porque el roce acaba levantando el borde y deshilachándolo.
Color y estilo: calma antes que contraste
En el dormitorio funcionan mejor los tonos que descansan la vista: crudos, arena, grises cálidos, terracotas suaves o verdes apagados. Un truco para acertar es tomar como referencia la ropa de cama más habitual y elegir la alfombra uno o dos tonos más oscura. Así el conjunto se ve coherente y la alfombra disimula mejor el uso.
En cuanto a dónde comprar, hay opciones para cada presupuesto. IKEA tiene alfombras de lana y algodón a precios contenidos en las medidas estándar. Kave Home y Maisons du Monde trabajan tejidos naturales y estampados suaves de inspiración mediterránea o bohemia. Si buscas una línea más sobria y de corte escandinavo, tiendas especializadas como Nordiklum reúnen textiles y muebles de dormitorio con esa estética. Y para piezas tejidas a mano, merece la pena mirar a los artesanos de alfombras de lana y de esparto que siguen trabajando en distintas zonas de España.
Preguntas frecuentes
¿Qué tamaño de alfombra pongo bajo una cama de 150 cm?
Lo más habitual es una de 200x300 cm colocada en perpendicular a la cama, empezando unos 40-50 cm por debajo del cabecero. Así sobresale unos 75 cm por cada lado. Si el dormitorio es pequeño, dos alfombras laterales de 80x150 cm cumplen la misma función.
¿Las mesillas deben ir encima de la alfombra?
No es obligatorio. Lo más práctico es que la alfombra empiece justo delante de las mesillas, para que estas apoyen en el suelo y no cojeen. Solo si la alfombra es tan grande que cubre toda la zona de la cama, mesillas incluidas, conviene que queden completamente dentro.
¿Es mejor una alfombra grande o dos pequeñas en el dormitorio?
Una grande viste más y unifica el espacio, pero necesita un dormitorio con holgura alrededor de la cama. Dos pequeñas son más baratas, más fáciles de lavar y encajan mejor en habitaciones justas de espacio o con la cama cerca del armario. Funcionalmente, ambas opciones cumplen.
¿Una alfombra de pelo largo es buena idea en el dormitorio?
Sí, es la estancia donde mejor funciona, porque se pisa poco y casi siempre descalzo. Conviene sacudirla o aspirarla sin cepillo giratorio una vez por semana, y evitarla si hay alergias al polvo, ya que acumula más que una de pelo corto.
¿Qué alfombra poner en un dormitorio infantil?
Una de algodón lavable o polipropileno, de pelo corto y con base antideslizante. Es preferible colocarla en la zona de juego y no bajo la cama, y elegir tonos medios o estampados que disimulen manchas. Evita las de pelo largo y flecos en niños pequeños.