Cómo elegir sofá sin equivocarte
El sofá es la compra que más se disfruta o más se sufre, según se acierte. Es caro, ocupa el centro del salón y aguanta años de uso diario. Antes de decidir, repasa esta lista.
1. La medida, primero
Mide el salón y la puerta por la que va a entrar. Un error clásico: comprar un sofá que no pasa por el hueco de la escalera. Deja al menos 90 cm de paso por delante y calcula 60 cm de asiento por plaza.
2. El asiento: profundidad y firmeza
Un asiento muy profundo es cómodo para tumbarse pero incómodo para sentarse recto (malo si comes o trabajas en el sofá). La firmeza va en gustos, pero el relleno demasiado blando se deforma antes.
3. El relleno importa más que el precio
Espuma de alta densidad y fibra de calidad aguantan; la espuma barata se hunde en un año. Pregunta siempre la densidad del asiento (kg/m³): por debajo de 30 desconfía.
4. Tapizado según tu vida
¿Niños, mascotas? Tejidos técnicos antimanchas o fundas lavables. ¿Casa tranquila? Lino o algodón por estética. La piel es duradera pero fría en invierno y cara. Y ojo: las fundas extraíbles alargan la vida del sofá años.
5. La estructura, lo que no se ve
Madera maciza en el armazón, no aglomerado. Es lo que sostiene todo y lo que decide si el sofá dura 5 o 15 años. No siempre se puede ver, pero se pregunta.
La comprobación final
Antes de pagar: cabe y entra, el fondo va con tu forma de sentarte, el relleno es denso, el tapizado aguanta tu vida y la estructura es sólida. Si los cinco dan verde, adelante.